Este domingo fuimos a conocer un templo que está justo al lado de nuestra casa, y ya de paso nos dimos un paseo por la montaña (O colina) en la que está. La verdad es que me sigue sorprendiendo que, en medio de la ciudad, haya lugares tan aislados, tan metidos en la naturaleza. Es como si en plena Gran Vía hubiese una colina con su bosquecito, animales y demás. La pena es que nos dejamos la cámara de fotos, así que esta entrada va a ir “ciega”.
A la bajada encontramos una peluquería más o menos barata (Aquí las peluquerías son muy caras) así que aproveché para cortarme las greñas, que ya preguntaban por los comentarios si me iba a convertir en uno de los “Camela”. Y menos mal que estaba Paz, porque si no ya me veía con el pelo rapado (A ver como decís en japonés “no me lo dejes muy corto”).
Y eso, que quitando que ayer por la mañana se sintió un poco un terremoto que hubo a unos 700 kilómetros de Kioto por el resto todo sigue como hasta ahora: poniendo en orden la casa, dando de alta y de baja suministros, cambiando direcciones… Que por cierto, tengo que contar en una entrada el proceso de darnos de alta en EO Hikari (Conexión a internet), que seguro que, al menos a uno de los que leeis, le hace gracia todos los pasos que dan aquí para darte de alta una linea.