Sin comentarios…
Ya tenemos fechas para la vuelta a España por navidades. Llegamos el 18 por la noche, y estaremos hasta el 10 de Enero. Paz se va a Madrid el 21, y yo el 29, y volvemos los dos el 5 de Enero. Así que ya sabéis, agendizaros las fechas
Y aquí os dejo otro de esos regalitos raros de Japón: Un bar de gatos. Básicamente, es un local en el que tienen gatos. MUCHOS gatos. Pagas una entrada, y tienes derecho a estar un cierto tiempo, y después las consumiciones tienen un precio razonable. Pero vamos, la atracción principal son los gatos, y la gente va (Y en este caso nosotros también) a pasar un rato acariciando gatos.
Paz ya ha hablado AQUÍ de Iñaki, Edu y Karla, que vinieron de visita hará un par de semanas, y se quedaron en nuestra casa mientras estuvieron en Kioto:
Karla, Edu e Iñaki en una de las miles de fotos que hicieron
Y como últimamente estoy un poco vago con el blog si quereis leer sobre ello arriba teneis el enlace a su blog . Yo os dejo aquí la otra visita que tenemos algún sábado a las 7 de la mañana:
Así que ya habéis descubierto para qué es el gorro que llevan los monjes japoneses: Para protegerse de los cubos de agua que les caerán por despertar a medio vecindario .
Al igual que en primavera los japoneses tienen una “Golden Week”, parecida a nuestra Semana Santa, ahora nos tocaba pasar la “Silver Week”, que viene a ser algo así como “Semana Santa 2, el retorno”.
Paz ya ha contado aquí y aquí parte de estos últimos cinco días, así que voy a aprovechar para contar un poco del resto. El sábado y domingo estuvimos en Amanohashidate, y a parte de las cosillas que ya habréis leído en los links de arriba (Y si no lo habéis hecho ya estáis tardando ) vimos un puente giratorio, a la entrada de la bahía, muy parecido a lo que tuvo que ser el de Colindres. Además, fue pura casualidad que lo viésemos, ya que no sabíamos a qué hora giraba. Menos mal que se veía desde la habitación, que si no nos íbamos sin verlo.
Y el domingo nos volvímos a Kioto. Lunes, martes y miércoles tocaba turismo “local”, así que hemos ido a un par de templos (Touji y Manshu-in) y a Arashiyama.
Arashiyama está al oeste de Kioto, y hay un parque en la montaña en el cual se pueden ver monos japoneses. Lo curioso es que en este caso los que están encerrados no son los monos, sino nosotros. Al llegar arriba del parque hay una pequeña casa en la cual puedes entrar, y allí te venden comida para darle a los monos, que están sueltos, a través de las rejas.
Después de ver los monos, y la vista desde lo alto del parque, bajamos al bosque de bambú. Para los que hayáis visto “La casa de las dagas voladoras”, os podéis hacer una idea de cómo era. Para los que no, aquí tenéis una foto.
Y después de unas cuantas compras, de ordenar la casa, y dar algún paseo más (Además de escribiros en el blog) se nos acabaron las minivacaciones. Así que nos toca esperar hasta el 12 de Octubre, que aquí es fiesta también, aunque no por el día de la hispanidad.
A principios de verano llegó a Kioto un chico canadiense, Philippe, que iba a pasar un par de meses aprendiendo en el laboratorio de Paz. Durante todo este verano hemos pasado algún tiempo con él, como el fin de semana que fuimos a hacer surf a Isonoura o el día de su cumpleaños, que aprovechamos para celebrar el “Daimonji” en el tejado de su casa.
Alba y Philippe
El Daimonji, o Gozan no Okuribi, es uno de los festivales más famosos de Kioto. Durante tres días los espíritus de los antepasados fallecidos vuelven de visita a casa; y el 16 de Agosto, para que encuentren el camino de vuelta al reino espiritual, se encienden unos fuegos enormes en lo alto de 5 montañas rodeando Kioto.
Pero esta semana tocaba despedirnos. Y como las malas noticias no vienen solas nos ha “abandonado” también Alba. Así que nos ha tocado despedirnos la misma semana de los dos . Aunque no todo iban a ser malas noticias. La semana pasada vinieron Miguel e Izas a pasar tres semanitas por Japón. Ahora mismo están en Tokio, pero han pasado 5 días con nosotros, y volverán en una semana para pasar los últimos días también en Kioto. Y con ellos y Alba, que todavía estaba por aquí, fuimos el domingo a Kurama.
Izas, Miguel, Paz, Alba y yo
Kurama es un onsen (Baño de aguas de manantial) que hay en el norte de Kioto, y allí, en medio de las montañas, puedes bañarte desnudo, junto con un montón de japoneses. (Las japonesas se bañan a parte). Así que allí nos aventuramos Miguel y yo y… bueno, lo que pasa en el onsen se queda en el onsen
Y para terminar, este miércoles cenamos con Osaki, un compañero Paz al que el jefe había dado un poco de carne, ya que él no se la iba a comer, y Osaki decidió comerla con nosotros. ¡¡¡Y resulta que la carne era carne de Kobe!!! :_))). Así que, por una semana, el monstruo de mi barriga no exige más sacrificios .
¡Ah, se me pasaba! Ya hay fecha para volver a España… ¡El 18 de Diciembre!
Hasta ahora no había hablado del trabajo ni de la gente de por allí, ya que todavía no tengo cerrados todos los papeles y quería hacerlo cuando los tuviera. Pero como parece que me voy a volver a España sin tener todo cerrado completamente voy a hacer una pequeña excepción (Más adelante ya contaré alguna cosa más sobre el laboratorio).
Ayer fuimos a cenar con la gente del laboratorio a un restaurante chino de Moriyama, y después estuvimos dando una vuelta por los alrededores. Moriyama es famoso (O eso me pareció entender) por sus luciérnagas, teniendo incluso un festival relacionado con ellas.
De cena con la gente del laboratorio
Por lo visto hace años había muchísimas luciérnagas en Moriyama, pero como siempre la contaminación y el crecimiento de la ciudad hizo que casi desapareciesen. Recientemente han empezado a aplicar medidas para protegerlas pero la verdad es que nosotros vimos más bien pocas, aunque puede que sea porque tuvimos que irnos pronto. Pero bueno, la verdad es que fue un paseo agradable, y vimos algún detalle curioso, como las alcantarillas decoradas.
Una de las pocas luciérnagas que vimos
Y eso, que quitando un par de momentos “Lost in translation” (Como confundir luciérnagas, Firefly, con libélulas, Dragonfly) por el resto por aquí todo sigue como siempre, es decir, bien . El sábado que viene ya estoy de vuelta por España, así que el blog quedará parado tres semanitas, ya que podré contaros de viva voz las historias.
El domingo pasado fuimos a Shodoshima a pasar la Golden Week. Shodoshima es una isla con forma de vaca que está en el Mar Interior. Paz había ido hace dos años de voluntaria a limpiar la playa, y guardaba la tarjeta de un amigo de allí, así que le enviamos un email y nos plantamos al día siguiente en Shodoshima. Y nada más bajar del ferry Tiko estaba esperándonos con los brazos abiertos de par en par.
Tiko nos esperaba al llegar
Y sin perder ni un minuto nos fuimos a ver el Kabuki. En Shodoshima representan Kabuki sólo dos veces al año, una el 3 de Mayo y otra en Octubre, así que tocaba aprovechar la ocasión. Pero eran ya las siete de la tarde, así que llegamos justo al último acto (llevaban actuando desde las 3 de la tarde).
Viendo el Kabuki
Realmente lo menos importante en este festival es el Kabuki, lo interesante es cómo se junta media isla en un teatro al aire libre entre los campos de arroz junto a las montañas para charlar y comer. Cuando llegamos nos ofrecieron una pequeña merienda/cena (Bento) que tenían preparada en una caja del año 5 de la era Meiji (1872).
Caja del año 5 de la era Meiji
Foto Kabuki
Y después de eso nos fuimos a ver a unos amigos de Tiko, nuestros “anfitriones”. Y lo pongo entre comillas porque creo que no sabían nada de que íbamos hasta que aparecimos por allí. De cualquier modo nos acogieron como a conocidos de toda la vida, nos dieron de cenar, nos dejaron un futón para dormir… Además, eran muy poco japoneses, daban abrazos (Como Tiko)
Las familias al completo
Con estos amigos hicimos unas cuantas cosas, barbacoa, ir a un onsen (Centro de aguas termales), okonomiyaki, prácticas de kimono, jugar al ping-pong… También nos hizo de guía Hagi, un hombre jubilado que tiene todo el tiempo del mundo para acompañar a desconocidos
Desayunamos TKG (Tamago bukKake Gohan, arroz con huevo crudo encima) con la familia. Riquísimo.
Con Hagi, Tiko y los chavales de la familia fuimos a visitar la isla…
Paisajes de la isla
…a ver los monos (Que andan sueltos por el monte)…
Monos japoneses. Si les hablabas en español no te hacen ni caso…
…e incluso a una boda en un templo griego (Shodoshima está hermanada con Milos).
Templo griego en Japón
También estuvimos en el taller de Tiko (Es carpintero/decorador). Además de ser un guía muy entretenido Tiko toca en un grupo de folk japonés (SOSS, Shodoshima Olive Sound Service), y le apasionan las guitarras. Lleva AÑOS recogiendo guitarras y arreglándolas, y… mejor lo veis en las fotos.
Guitarras
Tocar la guitarra en compañía de 130 cajas de resonancia… no tiene precio.
Rickenbacker de 12 cuerdas
Para acabar el último día tuvimos cena en el taller, y por allí se pasaron otros dos del grupo, y nos hicieron un pase privado mientras cenábamos.
Concierto privado
Después del concierto estuvimos hablando un rato con Tiko, y ese día dormimos en el taller, entre las guitarras. Además, al final nos trajimos a casa una guitarra prestada (Una Fender acústica) a condición de que volviésemos pronto y pudiésemos tocar con él alguna de las canciones del grupo.
Vuelta a casa
En definitiva, unas vacaciones entrañables, y para nada convencionales. Ya tenemos donde “ir al pueblo” en Japón para escaparnos algún fin de semana.
P.D.: Fotos de la fiesta de nueva casa en el blog de Paz
Ayer hicimos una fiesta por la mundanza, por fin podemos decir que hemos estrenado la casa. Y hoy nos vamos a pasar la Golden Week (Ya lo explicaré) a Shodoshima, así que el blog estará hasta finales de semana sin actualizar. A la vuelta ya pongo fotos de la fiesta, de Shodoshima y de alguna cosilla más
Este domingo fuimos a conocer un templo que está justo al lado de nuestra casa, y ya de paso nos dimos un paseo por la montaña (O colina) en la que está. La verdad es que me sigue sorprendiendo que, en medio de la ciudad, haya lugares tan aislados, tan metidos en la naturaleza. Es como si en plena Gran Vía hubiese una colina con su bosquecito, animales y demás. La pena es que nos dejamos la cámara de fotos, así que esta entrada va a ir “ciega”.
A la bajada encontramos una peluquería más o menos barata (Aquí las peluquerías son muy caras) así que aproveché para cortarme las greñas, que ya preguntaban por los comentarios si me iba a convertir en uno de los “Camela”. Y menos mal que estaba Paz, porque si no ya me veía con el pelo rapado (A ver como decís en japonés “no me lo dejes muy corto”).
Y eso, que quitando que ayer por la mañana se sintió un poco un terremoto que hubo a unos 700 kilómetros de Kioto por el resto todo sigue como hasta ahora: poniendo en orden la casa, dando de alta y de baja suministros, cambiando direcciones… Que por cierto, tengo que contar en una entrada el proceso de darnos de alta en EO Hikari (Conexión a internet), que seguro que, al menos a uno de los que leeis, le hace gracia todos los pasos que dan aquí para darte de alta una linea.
Aunque ya estamos viviendo en la nueva casa al principio no teníamos idea de mudarnos hasta finales de Abril, ya que teníamos pagado el alquiler de la casa anterior hasta entonces. Pero encontramos una “Sayonara Sale” en la que nos vendían unas cuantas cosas muy baratas, y tuvimos que adelantar la fecha de la mudanza.
¿Y qué es una “Sayonara Sale”? Resulta que en Kioto (No sé si en todo Japón) para tirar las cosas viejas hay que pagar una cantidad de dinero, dependiendo de la cantidad de cosas y el tamaño, componentes, etc… por lo que, cuando alguien se va de Japón (estudiantes de intercambio normalmente) le sale más a cuenta regalar las cosas, o venderlas por un precio simbólico. En varios sitios hay tablones donde poner los anuncios (pero de modo “offline”, típico corcho de pared), y dependiendo del sitio hay diferentes normas, como que el precio no puede ser mayor de 10.000 yenes, o el tiempo que mantienen el anuncio.
Tablón de anuncios , ¡Tiembla Manuncios!
Además, estas ventas suelen tener una fecha límite, normalmente el día que el vendedor haya llamado a los basureros o al reciclaje (lo cual también se estila mucho por estos lares) para que recojan lo que no hayan logrado vender.
En nuestro caso estábamos buscando una cama grande (El futón es muy bonito si se viene de visita, pero donde esté una cama…), y encontramos un cartel en la “Kyoto International Community House” (De la cual ya hablaré más adelante) en el que vendían una cama de 1,50×2,00 por 10.000 yenes, siempre que fuese antes del 1 de Abril.
Así que allí fuimos, y nos encontramos con Jacques y su mujer, un francés y una china encantadores, que se iban a Francia a pasar la jubilación, después de 22 años en Japón. Al final, por 20.000 yenes nos llevamos la cama con colchón, un sofá cama, una estufa “DeLonghi” de aceite, una librería, un armario de cocina, un frigorífico de dos metros con congelador y hielera “automática” y unos cuantos cachivaches de cocina (ollas, paños, cucharones…).
Seto, Jacques, su mujer y yo
La verdad es que ellos se quedaron encantados de poder deshacerse de los cacharros, y nosotros nos llevamos, por un precio ridículo, un montón de cosas de las que ya estamos dando buen uso. Así que, como me toca pasar por el tablón un par de veces a la semana (por las clases de japonés), seguiré mirando, a ver si alguien vende un Ferrari por 10.000 yenes