Del 25 al 28 de Marzo me tocó hacer de monitor de campamento en el lago Biwako:
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En éste campamento buscaban extranjeros que supiesen hablar inglés, para que los niños practicasen conversación y conociesen otras culturas; así que allí nos presentamos Marco (Húngaro), Cristina (Búlgara), Tom (Australiano) y yo.
Con los chavales en el lago Biwako
Y la verdad, la experiencia estuvo muy bien, pero hubo unos cuantos momentos de tensión. En Japón, desde muy pequeños, dejan a los chavales ir solos a todas partes: a clase, a extraescolares,… Así que en el campamento no iban a ser menos, y les dejaban danzar a su aire sin nadie vigilándoles.
Aprendiendo nombres de la naturaleza en inglés
Supuéstamente nosotros tampoco teníamos que hacerlo, ya que eramos sólo “profesores” de inglés, no monitores, pero cuando un niño de 8 años te llega empapado a las 6 de la mañana y te dice: “Kawa ni ochita” (Me he caído al río) y eres la primera persona con la que se encuentra desde el río (a unos 400 metros del campamento)… bueno, os podéis hacer una idea. Así que al final sí que hicimos un poco de monitores, y afortunadamente no pasó nada.
Cruzando otro río al que, esta vez, no se cayó nadie.
Pero bueno, sustos a parte la verdad es que el campamento estuvo muy interesante. Hicimos marcha por el monte aprendiendo a decir cosas de la naturaleza en inglés, juegos de caza, hogueras por la noche, periódicos, palillos, ellos aprendieron inglés, yo aprendí japonés…
Prendiendo fuego a la hoguera.
Al final mi equipo (los “Rainbow Lions”) ganó por goleada, y nos dieron un montón de caramelos y “dulces” (O lo que aquí entienden por dulces), aunque realmente hubo dulces y diplomas para todos.
Los “Rainbow Lions” posando antes…
…y después de haber devorado a los demás
En definitiva, una experiencia para repetir
, si no fuese por lo que asusta que nadie se preocupe de los chavales :-S.
Los cuatro valientes: Marco, Tom, Kike y Cristina…
…y las fierecillas.