Actualización rápida: La mayoría habeis adivinado para qué era el alargador de narices. Como decía Zigor a los japoneses les gustan las narices “prominentes”, así que tienen ese tipo de aparatos. El primero era algo más difícil, pero os habeis acercado bastante. Es una pinza, pero una pinza enorme para sujetar los futones cuando se ponen en la ventana a ventilar. (Al dormir en el suelo pueden coger hongos, así que es bueno ventilarlos).
La verdad es que los japoneses tienen cachivaches para la mayoría de tareas. De hecho, una de las cosas que más me extrañaba era que no tuviesen cubos para escurrir las fregonas, hasta que me dí cuenta de que la fregona que tenía se escurría “sóla”, es decir, retorciendo el mango se escurre por su cuenta. A ver si le saco una foto para que la veais, y ya de paso, dejaré ésta sección como fija, para ir poniendo de vez en cuando los inventos raros que vaya viendo.
A ver si adivinais para que son estos dos inventos…
La respuesta próximamente en el blog, quien más se acerque se llevará un caramelo
Este domingo fuimos a conocer un templo que está justo al lado de nuestra casa, y ya de paso nos dimos un paseo por la montaña (O colina) en la que está. La verdad es que me sigue sorprendiendo que, en medio de la ciudad, haya lugares tan aislados, tan metidos en la naturaleza. Es como si en plena Gran Vía hubiese una colina con su bosquecito, animales y demás. La pena es que nos dejamos la cámara de fotos, así que esta entrada va a ir “ciega”.
A la bajada encontramos una peluquería más o menos barata (Aquí las peluquerías son muy caras) así que aproveché para cortarme las greñas, que ya preguntaban por los comentarios si me iba a convertir en uno de los “Camela”. Y menos mal que estaba Paz, porque si no ya me veía con el pelo rapado (A ver como decís en japonés “no me lo dejes muy corto”).
Y eso, que quitando que ayer por la mañana se sintió un poco un terremoto que hubo a unos 700 kilómetros de Kioto por el resto todo sigue como hasta ahora: poniendo en orden la casa, dando de alta y de baja suministros, cambiando direcciones… Que por cierto, tengo que contar en una entrada el proceso de darnos de alta en EO Hikari (Conexión a internet), que seguro que, al menos a uno de los que leeis, le hace gracia todos los pasos que dan aquí para darte de alta una linea.
Aunque ya estamos viviendo en la nueva casa al principio no teníamos idea de mudarnos hasta finales de Abril, ya que teníamos pagado el alquiler de la casa anterior hasta entonces. Pero encontramos una “Sayonara Sale” en la que nos vendían unas cuantas cosas muy baratas, y tuvimos que adelantar la fecha de la mudanza.
¿Y qué es una “Sayonara Sale”? Resulta que en Kioto (No sé si en todo Japón) para tirar las cosas viejas hay que pagar una cantidad de dinero, dependiendo de la cantidad de cosas y el tamaño, componentes, etc… por lo que, cuando alguien se va de Japón (estudiantes de intercambio normalmente) le sale más a cuenta regalar las cosas, o venderlas por un precio simbólico. En varios sitios hay tablones donde poner los anuncios (pero de modo “offline”, típico corcho de pared), y dependiendo del sitio hay diferentes normas, como que el precio no puede ser mayor de 10.000 yenes, o el tiempo que mantienen el anuncio.
Tablón de anuncios , ¡Tiembla Manuncios!
Además, estas ventas suelen tener una fecha límite, normalmente el día que el vendedor haya llamado a los basureros o al reciclaje (lo cual también se estila mucho por estos lares) para que recojan lo que no hayan logrado vender.
En nuestro caso estábamos buscando una cama grande (El futón es muy bonito si se viene de visita, pero donde esté una cama…), y encontramos un cartel en la “Kyoto International Community House” (De la cual ya hablaré más adelante) en el que vendían una cama de 1,50×2,00 por 10.000 yenes, siempre que fuese antes del 1 de Abril.
Así que allí fuimos, y nos encontramos con Jacques y su mujer, un francés y una china encantadores, que se iban a Francia a pasar la jubilación, después de 22 años en Japón. Al final, por 20.000 yenes nos llevamos la cama con colchón, un sofá cama, una estufa “DeLonghi” de aceite, una librería, un armario de cocina, un frigorífico de dos metros con congelador y hielera “automática” y unos cuantos cachivaches de cocina (ollas, paños, cucharones…).
Seto, Jacques, su mujer y yo
La verdad es que ellos se quedaron encantados de poder deshacerse de los cacharros, y nosotros nos llevamos, por un precio ridículo, un montón de cosas de las que ya estamos dando buen uso. Así que, como me toca pasar por el tablón un par de veces a la semana (por las clases de japonés), seguiré mirando, a ver si alguien vende un Ferrari por 10.000 yenes
El domingo fui uno de los invitados en un chaji (Una celebración de la ceremonia del té). Hasta ahora sólo había estado en clases de prácticas, y ésta era la primera vez que asistía a un chaji. No tengo fotos, y tampoco voy a extenderme mucho explicándolo, pero es bastante diferente a lo que había visto por el momento.
Todo en el chaji está preparado para excitar los diferentes sentidos de los invitados, desde la decoración de la habitación, los sonidos del agua goteando en el jardín, los olores, el sabor de la comida y del té… la verdad es que no sabría explicarlo, pero es una experiencia que merece la pena. Durante el chaji te dan de comer, y después te preparan té, pero sería injusto decir que es una “comida con café o té”. Además, Paz fue la “Mizuya”, es decir, la encargada de preparar la comida, la decoración y en general todo el chaji; aunque no llegamos a vernos, quien servía la comida y el té era Satoko.
Como nota curiosa, cada uno tenía que llevar sus boles para la comida, y a mi se me olvidaron en casa (A unos 5 km) así que a última hora me tocó salir corriendo en bici, de traje, y con un sol de espanto a buscar donde comprar unos. :-S
Por otro lado, ayer fuimos al Heian Jingu, un jardín situado en el centro de Kioto en el que todavía había un montón de sakuras en flor. Y me parece que con esta tanda de fotos (hechas con el móvil :-S) se acabó lo que se daba, ya que han anunciado lluvias, y probablemente se caigan todas las flores. El año que viene más
Del 25 al 28 de Marzo me tocó hacer de monitor de campamento en el lago Biwako:
Ver mapa
En éste campamento buscaban extranjeros que supiesen hablar inglés, para que los niños practicasen conversación y conociesen otras culturas; así que allí nos presentamos Marco (Húngaro), Cristina (Búlgara), Tom (Australiano) y yo.
Con los chavales en el lago Biwako
Y la verdad, la experiencia estuvo muy bien, pero hubo unos cuantos momentos de tensión. En Japón, desde muy pequeños, dejan a los chavales ir solos a todas partes: a clase, a extraescolares,… Así que en el campamento no iban a ser menos, y les dejaban danzar a su aire sin nadie vigilándoles.
Aprendiendo nombres de la naturaleza en inglés
Supuéstamente nosotros tampoco teníamos que hacerlo, ya que eramos sólo “profesores” de inglés, no monitores, pero cuando un niño de 8 años te llega empapado a las 6 de la mañana y te dice: “Kawa ni ochita” (Me he caído al río) y eres la primera persona con la que se encuentra desde el río (a unos 400 metros del campamento)… bueno, os podéis hacer una idea. Así que al final sí que hicimos un poco de monitores, y afortunadamente no pasó nada.
Cruzando otro río al que, esta vez, no se cayó nadie.
Pero bueno, sustos a parte la verdad es que el campamento estuvo muy interesante. Hicimos marcha por el monte aprendiendo a decir cosas de la naturaleza en inglés, juegos de caza, hogueras por la noche, periódicos, palillos, ellos aprendieron inglés, yo aprendí japonés…
Prendiendo fuego a la hoguera.
Al final mi equipo (los “Rainbow Lions”) ganó por goleada, y nos dieron un montón de caramelos y “dulces” (O lo que aquí entienden por dulces), aunque realmente hubo dulces y diplomas para todos.
Los “Rainbow Lions” posando antes…
…y después de haber devorado a los demás
En definitiva, una experiencia para repetir , si no fuese por lo que asusta que nadie se preocupe de los chavales :-S.
Los cuatro valientes: Marco, Tom, Kike y Cristina…
…y las fierecillas.
Por lo visto los cerezos sólo duran una semana en flor, así que tocaba otra ronda de fotos. El río que aparece en las fotos es el que va de norte a sur por el centro de Kioto, y es por donde bajo en bici hasta el metro para ir al laboratorio donde (probablemente) trabaje a partir de Julio. Pero eso es otra historia para otro post
En la foto que aparecemos todos estamos haciendo “hanami” en el río. Es decir, comiendo debajo de un cerezo en flor
Estos días no he podido escribir mucho (más bien nada) en el blog porque hemos estado de mudanza. Desde el viernes pasado ésta…
…es nuestra casa . Así que hemos estado liados, entre mover todo lo de la casa vieja, recoger una nevera/congelador, una cama, un sofá y más cosas que compramos en una “Sayonara Sale” (que ya explicaré más adelante en que consiste), alquilar un camión para llevarlo todo, dar de baja y de alta suministros… vamos, que no hemos dado a basto.
Además, en la casa nueva todavía no tenemos internet (Hoy lo hemos dado de alta, pero tardarán como un mes en ponerlo) así que sólo puedo subir los posts en la casa de antes, o en el laboratorio. Pero bueno, lo más gordo ya ha pasado
Y sobre la casa… cuando hayamos acabado de ordenar y limpiar pondré alguna foto, que ahora, como en todas las mudanzas, tenemos todo manga por hombro. Lo importante es que ya tenemos donde haceros un hueco cuando os animeis a venir